lunes, 11 de mayo de 2009

A manera de presentación


Algunas vez le preguntaron al escritor Alfredo Bryce Echenique, en un congreso de escritores en México, cómo hacía para escribir. El sostuvo que su método implicaba no discriminar ninguna idea o anécdota. Como si fuera una catarata de palabras, llenaba la página sin preocuparse por los errores, los que enmendaba solo al final. Así, sus historias, enternecedoras las más de las veces, se caracterizan por la abundancia de digresiones y las frases que redundan. En cierta medida, todo parece estar al servicio de contar y contar. La misma pregunta se le hizo al autor guatemalteco Augusto Monterroso, gran estilista y admirado por Bryce Echenique. La respuesta del centroamericano fue lacónica: “Yo no escribo, yo corrijo”. Y es que, para Monterroso, la literatura también es el arte de decir mucho con poco y, hacerlo, supone trabajar siempre en limpio.

Un manual de estilo, aunque sea brevísimo, aspira no solo a decir mucho con poco; sino, tiene el cometido de ayudar a su lector a escribir con mayor idoneidad y corrección. En buena cuenta, llevarlo a corregir mientras redacta.

Si bien la Real Academia Española de la Lengua regula nuestro idioma, las pautas que plantea en sus diccionarios y manuales no destacan por su claridad ni tampoco, por su utilidad en el gran ámbito hispanohablante. A decir verdad, muchas de sus propuestas son incompatibles con los usos de este lado del mundo. Por lo tanto, este Brevísimo Manual de Estilo, producto mixto y compendioso de otras fuentes como el Manual de Estilo de Ediciones SM, el texto Saber escribir del Instituto Cervantes, las propuestas de Gómez Torrego y Martínez de Souza, entre otras; es también resultado de la reflexión y experiencia tanto individual como colectiva. Y, por lo tanto, es un instrumento que auxilia y propone.

Ediciones SM, filial del Perú, por su propia condición de casa editora, tiene la obligación de ofrecer una imagen congruente y consistente en sus publicaciones, además de evidenciar el buen uso de nuestra lengua. Este Brevísimo Manual de Estilo asume el rol de organizar esta potencialidad con reglas lógicas y también arbitrarias, con sugerencias de estilo y reglas de gramática y ortografía que responden a criterios editoriales.

Como todo instrumento, este Brevísimo Manual de Estilo (versión en línea) da por sentado que es un trabajo inacabado y, por cierto, también mutable. Por ende, las páginas siguientes no son el último alegato de un juicio sino la palabra inicial de una conversación. Y, como tal, da la bienvenida al aporte y a la corrección… No, a la coerción.

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