lunes, 11 de mayo de 2009

Normas generales


La escritura es un acto de generosidad en tanto se ofrecen ideas, pensamientos e, incluso, sentimientos a otros. Pero como en toda situación de derroche o altruismo, es preciso que lo brindado tenga utilidad para quien lo recibe. No solo se espera que sea tan adecuado como pertinente; además, su estado debe ser el mejor posible.
Así, la redacción de un texto expositivo y de divulgación debe ser clara y tender a la concisión, normativamente correcta y dialectalmente adecuada; si cabe, también entretenida. Por otro lado, se preferirá usar una palabra en español, si la hay, a valerse de un extranjerismo. En su defecto, optar por la castellanización consensuada de los términos foráneos (Ej.: yogur en español, en vez del término inglés yogurt o el original turco yoghurt). Del mismo modo, se recomendarán los giros peruanos a palabras que se usan de distinta forma en el ámbito hispanohablante. (Ej.: lapicero en vez del uso mexicano de la palabra pluma, del uso español de la palabra bolígrafo, del uso ecuatoriano de la palabra esferográfico). Finalmente, por esteticismo, se suele caer en el error de despreciar usos correctos del español frente a variantes equivocadas.

Ej. (Sánchez Lobato, 2007):
Me acuerdo de que tenías un hermano pequeño (uso correcto).
* Me acuerdo que tenías un hermano pequeño (uso incorrecto).

El conjunto de reglas y recomendaciones de las páginas siguientes apuntan a cumplir el último presupuesto, y todos los demás.

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